Las balas de latas de aluminio tienen una estructura compacta y un comportamiento de alimentación diferente al de las latas sueltas. Para abrirlas y reducirlas de forma estable deben considerarse los siguientes tres puntos.
1. Correspondencia entre el tamaño de la bala y la abertura de alimentación
Las balas suelen tener una sección de 300–500 mm y una densidad aproximada de 0,3–0,5 t/m³. Si la abertura es menor que la diagonal, será necesario cortar previamente. Se recomienda una entrada de al menos 600 mm y un empujador hidráulico para reducir los atascos.

2. Estructura del rotor y capacidad de desgarro
Las capas de aluminio están muy comprimidas y requieren una fuerte fuerza de desgarro. Una trituradora de un eje con rotor en V es una opción habitual. Las cuchillas pueden fabricarse en acero aleado de alta tenacidad, como Cr12MoV, con dureza no inferior a HRC55. Si existen clavos o plástico, una placa resistente al desgaste puede reducir los daños.
3. Tamaño de criba y control de salida
Las virutas suelen controlarse a 20–40 mm para la separación magnética o trituración posterior. La abertura de criba puede seleccionarse entre 1,2 y 1,5 veces el tamaño objetivo. Para obtener piezas de hasta 30 mm puede utilizarse una criba redonda de φ36–40 mm. Con material aceitoso o húmedo pueden considerarse dispositivos de calentamiento o golpeo para evitar obstrucciones.
En conjunto, una abertura de alimentación, rotor y criba correctamente seleccionados mejoran notablemente la eficiencia de procesamiento de balas de latas de aluminio. La configuración final debe adaptarse a la densidad de la bala y al tamaño de salida requerido.